La ruta comienza en Cala salada, donde podemos dejar el coche y comenzar el paseo. Hay alternativas mas de senda por el bosque si en vez de girar a la izquierda una vez dejada la playa y la indicación, os dirigís a la derecha. Se trata de una senda que tras una hora y media de recorrido a paso tranquilo entre pinos os llevará a la carretera de Santa Inés, con bonitas vistas sobre las Islas Conejera, Bledes, Bosc, etc., pero en este caso recorreremos la ruta de Ses Fontanelles.
Situada en una zona escarpada entre Sa Foradada y el Cap Nunó, a unos 20 m sobre el nivel del mar, Sa Cova des Vi conserva en la pared y el techo las únicas pinturas rupestres que hasta el momento se han encontrado en el isla de Ibiza. A pesar de los numerosos estudios que se han realizado desde 1917, en que fueron descubiertas por el abad Breuil, los investigadores siguen sin llegar a un punto de acuerdo en cuanto a la cronología y a la significación de las imágenes representadas. Este abrigo rocoso es frecuentemente llamado cueva de ses Fontanelles, ya que se confunde con una cueva cercana, que tiene una salida de agua dulce, situada casi a nivel del mar.
El nombre adecuado hace referencia al uso que se hizo en los primeros años de este siglo como almacén para el vino que se hacía con las parras sembradas en pequeñas Rotas de los alrededores. Las pinturas hoy en día presentaban un precario estado de conservación, pero han sido restauradas. Sólo quedaban restos de pigmento negro empotrado en la roca, lo que dificultaba mucho su estudio. Afortunadamente, Breuil publicó en 1920 el esquema de una parte, y existe material fotográfico posterior que ha permitido conocer elementos que desgraciadamente ya no existen. En su estudio consideraba que la cueva se representaban una especie de barcos y que las pinturas eran de época prehistórica.Esta datación es la que se ha mantenido mayoritariamente hasta hace pocos años. Pero, en 1982 el arqueólogo Joan Ramon aportó una nueva visión, comparando sa Cova des Vi con las pinturas rupestres de Grotta Regina (Sicilia), fechadas con seguridad en época púnica.
| Desde esta tranquila Cala Salada podemos iniciar la ruta de Ses Fontanelles |
Como se aprecia en la foto del Google Earth, el camino/carretera va ascendiendo dirección norte hasta alcanzar una cota sobre el nivel del mar de unos 125 mts, la primera parte es bastante aburrida con pendientes y curvas y solo pinos a ambos lados pero luego llegamos a la zona más habitada con alguna casa auténtica ibicenca y otras más lujosas, desde ese punto ya divisamos el mar de nuevo y también las islas próximas a San Antonio.
| Detalles de Cala Salada |
| Detalles de Cala Salada |
| Detalles de Cala Salada |
| Detalles de Cala Salada |
| Comenzamos la ascensión y todo son rocas y pinos |
| Antiguos pozos de cal se distribuyen por toda la geografía de Ibiza |
| Según ganamos altura podemos disfrutar de las vistas sobre las islas occidentales |
| Desconozco el objeto de este refugio en medio del bosque. Otra curiosidad más de la ruta. |
| Detalles de una casa Payesa |
| Las vides fuera de temporada |
| En algunos lugares debemos bajar la cabeza para pasar entre la espesa vegetación, aunque esta foto en concreto pertenece a una ruta alternativa fuera de la trazada en el mapa. La parte media del recorrido es la situada en la cota más alta, apartir de aquí se ven casas antiguas y modernas así como campos y de nuevo el mar. Almendros, algarrobos, olivos e higueras son los árboles más abundantes en Ibiza, como cultivo. Obviamente son los bosques de pinos los más numerosos como flora autóctona junto con sabinas y ginebras. Conforme bajamos, las casas y viviendas turísticas van surgiendo de nuevo, volvemos a la playa. Acabamos en la cala Saladeta unida a Cala Salada y por la que tendremos que acceder a nuestro punto de partida, si hemos dejado el coche allí aparcado. La gente del lugar utiliza los embarcaderos, aparte de guardar la barca, como merenderos y puntos de encuentro donde pasar el día, o comer bajo los pinos como en este caso, que aprovechando el buen tiempo se han venido a comer a la playa, a pesar de estar en invierno todavía. Una sabina se agarra con fuerza en el acantilado. Esta fachada con cristales espejados pertenece al lateral de la casa empedrada que os he mostrado al principio. Está en plena playa. Cala Saladeta Otra imagen vertical del mismo motivo. En esta última foto podemos apreciar la punta que se mete en el mar, Punta Galera de la que ya hice una entrada en detalle justo hace un año. Podeis verla aquí si quereis continuar la excursión virtual. Desde luego es una zona impresionante. |



